octubre 6, 2022

Estos son los factores que podrían detonar los terremotos de septiembre en México

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El investigador asegura que los factores que podrían desencadenar un sismo fuerte en determinada época del año, en determinado lugar, son muy variables
CDMX, 22 de septiembre del 2022.- En México, septiembre es el mes en que ocurren los sismos de mayor intensidad. De hecho, tres terremotos han ocurrido el mismo día, pero de diferentes años. Primero fue un sismo de 8,1 grados el 19 de septiembre de 1985. Luego, en la misma fecha, pero de 2017, otro de 7,1. Y finalmente, el 19 de septiembre de 2022, ocurrió otro de 7,7.
México es el lugar donde es probable lo improbable. La coincidencia entre los movimientos tectónicos y el inicio del otoño ha dado lugar a innumerables hipótesis científicas, metafísicas y hasta místicas sobre por qué septiembre es una especie de «mes maldito» para el país latinoamericano. De hecho, en el imaginario colectivo mexicano ya es común vivir este mes con la conciencia de que, algún día, en algún momento de septiembre, la Tierra se va a cimbrar.
Incluso hay quienes aseguran que la energía negativa de las personas atrae los sismos. Dicen que, de tanto pensar que va a temblar, tiembla. Una hipótesis que, naturalmente, no cuenta con evidencia científica.
Sin embargo, que ocurran terremotos en el mismo mes y hasta en la misma fecha, ha llevado a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) —la institución educativa más grande de América Latina— a abrir una línea de investigación sobre esta surreal coincidencia.
Se conversó con Víctor Manuel Velasco Herrera, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, para hablar sobre los factores que podrían estar involucrados en la serie de sismos ocurridos históricamente en el mes de septiembre.

«Estamos analizando. Necesitamos tiempo para tratar de explicar. Es posible que sí [exista una respuesta] porque en un sismo ocurren muchos factores que, posiblemente, a final de año, pueden conformar un catalizador [que detone un terremoto]», dice el científico mexicano, quien cuenta con posgrados en Física teórica matemática y nuclear en diferentes institutos de Rusia.

El investigador asegura que los factores que podrían desencadenar un sismo fuerte en determinada época del año, en determinado lugar, son muy variables: las lluvias intensas, la inclinación del eje terrestre, la rotación de la Tierra, las mareas gravitacionales, los movimientos en el sistema solar…

«Nuestra tarea es buscar ese catalizador, ese detonador que propicia un sismo. Porque ojo: no estamos buscando la fuente [del terremoto], sino un posible catalizador. Eso es algo que tenemos que explicar», señala uno de los creadores del primer modelo digital global que permite pronosticar sismos superiores a los 7,0 grados Richter en un intervalo de tiempo.

Velasco Herrera es coautor del estudio Previsión a largo plazo de fuertes terremotos en América del Norte, América del Sur, Japón, sur de China y norte de la India con aprendizaje automáticopublicado en la revista Frontiers y en el que se explica cómo funciona ese sistema de pronósticos de terremotos.
«Todavía falta perfeccionar el modelo para lograr una mayor precisión en nuestros pronósticos», reconoce el investigador de la UNAM, quien observa el fenómeno de los sismos de septiembre en México como una avalancha.
Para que una avalancha suceda, explica, es necesario que exista un factor externo que desencadene el fenómeno. Algo similar sucede con los sismos. La energía entre dos placas tectónicas rozándose entre sí se acumula con el paso de los años hasta que, un buen día, la energía se libera, generando así un movimiento conocido como sismo o terremoto. Para que la avalancha sea posible, se necesita un catalizador: una explosión, un grito humano, la caída de una roca, lo que sea.
El estudio —validado ya por el Instituto de Investigaciones Espaciales de la Academia de Ciencias de Rusia (RAS, por sus siglas en ruso)— es claro al decir que sí es posible determinar intervalos de tiempo en los que podrían ocurrir sismos superiores a los siete grados en la escala de Richter. Movimientos que, por su magnitud, podrían causar daños materiales y humanos en diferentes escalas, dependiendo del nivel de infraestructura y prevención del país donde se susciten.
Se trata de un modelo digital, basado en inteligencia artificial, que desarrolló un algortimo o patrón capaz de pronosticar esos periodos de tiempo en las siguientes regiones del mundo: México, Estados Unidos, toda la cordillera de los Andes (la plaza de Nazca), Japón y China. Los investigadores, además, ya trabajan para desarrollar un pronóstico para Rusia, sobre todo en Kamchatka.
Si bien existen otro tipo de pronósticos, el que creó este grupo de especialistas es distinto porque tiene mayor precisión. En otros países, como Rusia o China, por ejemplo, los sismólogos buscan pronosticar la magnitud exacta del siguiente sismo. Es así como llegan a la conclusión de que el siguiente gran terremoto podría ser de magnitud 7,9,u 8,5, por citar un ejemplo. Sin embargo, no se sabe cuándo ocurrirá. «Tienes exactitud en el pronóstico, pero la distribución en el tiempo de éste será muy dispersa», comenta.

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